In: [gestus] 2016  por  Ernesto Valcárcel

 

 

HACIA UNA GEOMETRÍA TRANSDIMENSIONAL?

 

Hace decenas de miles de años, durante el paleolítico, la conquista del carácter bidimensional de nuestro entorno dio origen al concepto de Arte, pero también al de Religión, Ciencia y, a través de este trinitario conocimiento o toma de conciencia, al estadio evolutivo de homo sapiens, al que todos creemos pertenecer. Prehistoria, Protohistoria e Historia Antigua, más XV siglos de Cristiandad transcurrirán hasta que la conquista de la tercera dimensión -el descubrimiento y aplicación de la perspectiva en el Renacimiento- de origen al concepto de Artista, tal como hoy lo conocemos y utilizamos. Quinientos años más -S/XX- tardará en desvelarse los secretos de la IIIIª  dimensión, que, según la física de Einstein (tan apropiada para interpretar la ilimitada magnitud de nuestro macro-cósmico universo) no es otra cosa que el relativo efecto que el factor Tiempo ejerce en todo cuanto, a su través, transcurre o existe. Lo que, en el ámbito artístico, justifica y propicia la colosal eclosión de ópticas y tendencias creativas a lo largo del S/XX. Y, según el carácter exponencial en la evolución de los acontecimientos, antes de terminar el S/XX, a partir de “los 80”, el acopio de aplicaciones, sobre todo tecnológicas, que la Física Cuántica posibilita (especializada en la interpretación del Microcosmos y según la cual, VI dimensiones más, relativas a aspectos tan microscópicos que apenas podemos percibir), pondrá a nuestro alcance alucinantes recursos que [como la comercialización del P.C.; las comunicaciones vía satélite; internet; la era digital; la globalización; la conquista espacial; los hologramas; las nano-tecnologías, las impresoras 3-D… y tantas otras aplicaciones y consecuencias del exponencial progreso científico y tecnológico], en la actualidad, conforman un presente tan prometedor como incierto.

 

En este contexto contaminado de un inevitable supra-eclecticismo, artistas de última generación como Alfons & Romina, aúnan esfuerzos e ilusiones para generar un producto artístico, incuestionablemente actual, ultra-dimensional y transcultural, en el que, el poético lirismo de ella, interactúa equilibradamente con el hermético esoterismo de él, materializándose así un sólido y afortunado maridaje, diríase que alquímicamente andrógino, por cuanto pretende configurar un único e indivisible discurso estético, mientras el mundo transita hacia el advenimiento de una XIª, última y definitiva dimensión (en estudio desde hace décadas y basada en la teoría de cuerdas que, de llegar a demostrarse, equivaldría a dar por hecho, entre otras cosas, que este finito pero ilimitado universo que nos genera y acoge, ni tan siquiera sería el único que existe).

No sabemos si la ciencia llegará a conquistar tan vertiginosas certezas ni cuáles serían sus consecuencias; pero de momento, el carácter decadimensional de la realidad mantiene a la humanidad [mayoritariamente ajena a tal conocimiento, aunque no a sus consecuencias, dado que el conocimiento científico repercute directa e inevitablemente en la tecnología, de la que todos podemos disponer, pese a ignorar los fundamentos que la posibilitan] sumida en un pandemónium de incierto futuro, que perspicaces artífices como Simó-Rivero, interpretan y testimonian con encomiable disposición, diligencia, cualificación, versatilidad, tesón, sensibilidad, elegancia, optimismo y buena voluntad, generando así este proyecto “IN-GESTUS”, en el que, por primera vez afrontan juntos una exposición individual, en la que cada cual realiza sus características y muy diferentes obras, articulando con ellas un afortunado y coherente diálogo; fresco y pletórico de matices y guiños conceptuales, matéricos, cromáticos, geométricos y tecnológicos, que, en definitiva, constituyen y conforman una estimulante y holística instalación y un refinado nutriente para nuestro sensorio, nuestro intelecto y nuestra presunta capacidad, como homo sapiens, de degustación estética y espiritual.